Beatriz Lucea, una vida dedicada al arte y a la cultura

Beatriz Lucea Valero lleva toda su vida enamorada de la cultura. Se licenció en Historia del Arte, comenzó un doctorado en Museología, un Máster en Gestión de Patrimonio Cultural y otro en Gestión y Dirección de Empresas y poco tardó en montar su agencia creativa dedicada al arte y a la cultura ‘Lucea Valero’. La pandemia no ha frenado su ilusión y muchos de sus proyectos; su pasión dedicada a la cultura solo ha ido a más. En 2016, recibió el Premio Mujeres Empresarias de Aragón (Arame) a la Trayectoria Profesional y en 2013 junto a dos compañeras se aventuró a crear la ONG Believe in art, una organización dedicada a llevar el arte fuera de los museos y dar alegría a lugares como hospitales infantiles. Más de 20 años de trayectoria, con mucho recorrido y un gran esfuerzo.

Beatriz Lucea: «Llevo más de 20 años dentro de la cultura zaragozana».

¿Cómo nació la idea de crear Believe in art?

Mi compañera María Luisa y yo siempre hemos estado vinculadas a organizaciones como Save the Children, Universitarios con la Infancia… Estábamos muy a gusto, pero en este tipo de asociaciones prestábamos nuestro tiempo y no nuestra profesión. Siempre estábamos con la inquietud de qué podría hacer la cultura desde un punto de vista más proactivo por cambiar las cosas fuera donde fuera. María Luisa para un proyecto que tenía que hacer descubrió que en el mundo anglosajón el binomio arte y salud está muy normalizado, ese fue el punto de partida. Vimos que aquí es donde tenemos algo con lo que contribuir. Lo que nosotras aportamos a estos países es que trabajamos con la sanidad pública. En Estados Unidos, arte y salud está muy vinculado, pero solo para la sanidad privada. Estuvimos casi un año dándole vueltas para presentar una propuesta con fuerza y con futuro. Ese fue el punto de partida en 2013 y hasta ahora.

Beatriz lleva viviendo rodeada de arte y cultura toda su vida.

Eres licenciada en Historia del Arte, cofundadora de Believe in art, directoria de tu agencia creativa y otras muchas cosas, ¿cómo ha sido tu trayectoria en el mundo del arte?

Cuando me licencié en Historia del Arte, empecé un doctorado y a la vez un máster en Gestión de Patrimonio Cultural. No he hecho la tesis doctoral porque me monté un despacho dedicado a la museografía y a la gestión cultural, llevo más de veinte años con el despacho abierto. También hice un máster en Gestión y Dirección de Empresas. Llevo más de 20 años dentro de la cultura zaragozana, sobre todo haciendo, produciendo y diseñando exposiciones, museos, centros de interpretación, planes de dinamización cultural. Tengo mucha experiencia en el ámbito de la cultura algo que me ha venido muy bien para luego poder gestionar Believe in art.

«Siempre tuve claro que quería dedicarme a esto»

¿Siempre has tenido claro que querías vivir del mundo de la cultura y del arte?

Sí, sin duda. Es un ámbito muy complicado, porque no se le da mucha importancia y no se le dan muchas partidas presupuestarias… Pero siempre tuve claro que quería intentarlo. Mi obsesión cuando era joven y acabé la carrera era probarlo, no echarme en cara a mi misma que no lo había intentado. Y lo he conseguido, obviamente ha habido épocas malas, pero también muy buenas, ahora por ejemplo es muy buena.

O sea que la COVID no ha afectado tanto como podría parecer.

El año pasado sí que fue nefasto porque todos los proyectos se cayeron. Pero los museos a partir de los tres meses encerrados han estado abiertos, lo único que con aforo limitado. Da igual que sea un museo muy grande como el Reina Sofía o uno pequeño de Zaragoza, la programación sigue y es la misma que si no hubiera habido pandemia. En mi caso, con los tres meses encerrados sí que se me cayó todo porque, además, no solamente son exposiciones en museos, sino que también tenía muchos festivales como la Semana de la Moda en Aragón. Llevo la parte museográfica porque muchos desfiles suelen hacerse en museos. Solía dar cursos para la gente del INAEM y también los perdimos porque no estaban organizados para hacer cosas Online. Muchas subvenciones…

Y ahora, ¿cómo está la situación?

Lo bueno es que en el ámbito de la cultura se trabajan con plazos muy amplios, entonces para este año tenía muchas cosas confirmadas que han podido salir adelante. No doy más de sí.

¿Cómo funciona tu agencia creativa?

Yo estoy especializada en dos ámbitos, uno de ellos es la museografía y el otro es la consultoría cultural. La museografía es diseñar y producir exposiciones, museos… En este ámbito, lo primero es pensar en temas, se lo proponemos al cliente y, si les gusta, los llevamos a cabo. También, nos llaman de sitios y nosotras hacemos la propuesta que nos dan. Cuando ya tenemos la propuesta aprobada y la idea, comenzamos con el diseño. Busco normalmente a un comisario que sepa específicamente de ese tema porque ahora se hacen exposiciones y museos de cosas muy variopintas, no solo de arte. Normalmente, cuanto con algún diseñador gráfico. Trabajamos en el equipo y luego todo eso se produce, del ordenador a la realidad. Entran muchos tipos de equipos productores, mobiliario…

La parte de consultoría cultural es mucho más teórica. Nos dedicamos, por ejemplo, en una comarca de Aragón, nos llaman y nos dicen que tienen patrimonio cultural y no saben cómo ponerlo en valor o explotarlo turística o económicamente, porque al final la cultura es un reclamo económico y puede generar puestos de trabajo, la cultura ayuda a fijar a la población. Hacemos estudios, propuestas o proyectos concretos… para ayudar a poner en valor todo esto, aunque eso es una palabra que odio.

Ahora mismo, ¿tenéis algún proyecto entre manos?

Hace unos días presentamos, con el apoyo de la Concejalía de Igualdad y Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, “Utópica Project”. Entre el 29 de mayo y el 5 de julio, durante toda esa semana, en el casco histórico de Zaragoza se colocarán en fachadas 15 vinilos gigantes, algunos de 10 metros, de mujeres artistas de todos los tiempos. Ya puedes imaginar el motivo, el desconocimiento que hay y la desigualdad que se ha producido en la historia del arte. No es que no haya pintoras, es que no las conocemos. En una carrera de 5 años de Historia del Arte no estudiar a una mujer… es muy fuerte, pero es que sigue siendo así. Queremos intentar resolverlo. Será un festival anual. Estamos trabajando con el Museo del Prado, el Museo Thyssen, el Museo de Bilbao… grandes museos que se han volcado con el proyecto. Además de los vinilos, también habrá mesas redondas con grandes profesionales, gastronomía… Artistas aragoneses podrán exponer sus obras, queremos que vaya un poco más allá.

Proyectos como este deben ser muy importantes para ti, poder dar a conocer mujeres artistas, ¿estás satisfecha con tu aportación, con todo lo que haces? Soy feliz porque me dedico a lo que me gusta. Me parece una suerte levantarme cada mañana y dedicarme a la profesión que yo he elegido y para la que he trabajado.

Fuente: Cámara Zaragoza. A la derecha, Beatriz recibió su primer premio a su trayectoria profesional.

Te dieron en 2016 un premio la Asociación de Mujeres Empresarias y Directivas de Aragón a tu Trayectoria Profesional, ¿cuáles han sido tus mayores logros?

Dedicarme y poder vivir esto. Estar tantos años dedicada a la cultura. Lo dice todo. Como con todas las empresas, pasas por buenos y malos momentos… Los comienzos siempre son duros, cuando empecé e iba por ahí a hacer labor comercial era lo que más me costó. Yo me iba con mi coche por comarcas e iba a vender “mi despacho” a localidades. Me decía: “¡Pero con lo ‘jovencica’ que eres como te montas una empresa!”, es lo que más cuesta. Sí que creo que fui sensata porque fui poco a poco. En la carrera, la teoría te la enseñan muy bien, pero la práctica no tanto. Es otro mundo. Todo nace del esfuerzo.

Te asociaba al mundo del arte, pero has habado mucho más de cultura.

Cuando hablamos de arte es muy fácil vincularlo a la pintura, la escultura, otras disciplinas artísticas, pero claro la cultura es música, teatro, danza, literatura, hasta la gastronomía. La cultura tiene un sentido mucho más amplio. Yo por ejemplo he hecho muchos centros de interpretación asociados al arte, pero también de minería, sobre los botánicos, una fragua del siglo XIX. Eso al final es la cultura, el pasado de muchos sitios y también el futuro. Es lo que nos diferencia.

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Fuente: Lucea Valero. Desde su agencia creativa crean una gran cantidad de exposiciones de todo tipo.

Para ti, el arte, no vayamos a decir que es tu vida, pero supongo que formará gran parte de ella.

Sí que es mi vida, yo soy muy intensa. Yo siempre digo que cuando me muera quiero que echen al Museo del Prado un poco de mis cenizas, lo digo en broma, pero también un poco en serio. Lo he vivido desde pequeña, no te sé decir las veces que he ido a un museo. Mis vacaciones consisten en ir a museos sin parar.

«El arte hay que vivirlo desde la emoción»

Crees que se “vende” bien la cultura o se da una imagen más “aburrida” de lo que en realidad es.

Hay mucho trabajo por hacer. Yo por ejemplo he nacido en un ambiente donde el arte estaba muy interiorizado por mis padres, entonces desde que tengo uso de razón hemos viajado viendo arte y no lo concibo de otra manera. Esto es la suerte que yo considero que tengo por haber nacido en esa casa. El arte está muy mitificado todavía, la mayoría de la gente, y esto es algo que con Believe in art insistimos mucho, les ocurre dos cosas: que no tienen sensibilidad hacia el arte, obviamente, no pasa nada yo por ejemplo no tengo sensibilidad con el deporte; pero, por otro lado, no se estudia mucho arte.

Es curioso porque desde pequeños todos los niños pintan, pero llega un momento que como ven que no lo haces bien te llevan hacia otro lado. Se deja a parte, se pierde mucho interés por el arte y no se tiene una “educación” al respecto. Entonces, yo creo que muchas veces la gente se siente “tonta” porque no lo van a entender… Me ha venido gente diciendo: “Es que no lo entiendo”, y yo digo que yo voy al pirineo y no soy botánica ni bióloga y lo disfruto igual. Hay una especie de barrera de creer que no lo vas a entender a la gente le frena mucho. El arte hay que vivirlo desde la emoción y hay que hacer un esfuerzo para comprenderlo.

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